Escribir... ¿por qué ponerse a escribir? Pues porque es una forma de sacar lo que uno lleva dentro, bien por imaginación bien por sentimientos. Es una manera de expresarse, de contar no sólo al mundo lo que pensamos, lo que conocemos, lo que está sucediendo o lo que nuestra imaginación crea... es un sistema que nos permite que todo lo que nuestro cerebro nos muestra lo saquemos a la luz.
Este proceder es lo que permite que otros disfruten de un arte que nos transporta a otros mundos o a la realidad, a una época histórica o a unas emociones que parecen imposibles de describir con palabras, pero que quien tiene este don nos hace trasladarnos a todos estos lugares y a empatizar con todo lo que uno puede llegar a sentir.
Lo que queda escrito, escrito queda, por eso sea lo que sea me gusta plasmarlo, porque nada tergiversa lo que pienso, aunque esté equivocada y el tiempo haga que varíe en mis pensamientos, pero así siempre quedará la constancia de mi verdad en el preciso momento en el que mis ideas son así. Después el paso de los días y de las situaciones hará que vea si continúo con el mismo proceder de mis valores o he cambiado y así puedo analizarme a mí misma.
Hay escritos que comparto y otros que quedan en mi reserva, escritos que guardo y otros que quemo para que queden en el olvido, escritos que me hacen que me emocione al recordar y otros que al leer me gustaría no haber vivido nunca, pero cada uno de de ellos al final son una parte de mí, una sección que de algún modo necesito que salga del interior de mi mente, y sobretodo una ayuda que hace que me desfogue y que no olvide mientras los conserve.
Pero no escribo para no olvidar, escribo para que mi mente no grite en silencio, para que las ideas no se pierdan entre palabras y se deformen en humo, escribo simplemente porque lo necesito. ¿Tan difícil es de entender? Yo lo asemejo a quien hace fluir la música, de repente danza, forja un paisaje con pinceladas o dibuja con un cincel sobre el mármol, por poner unos ejemplos... algo que no se puede evitar que pase porque nos hace libres. Aunque lo que yo hago nada tiene que ver con lo que yo considero verdaderos artistas, sí con la sensación que da dejarse llevar y dejar que todo surja.
Por eso y para eso escribo.

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