jueves, 28 de enero de 2016

¿No me crees? Te lo demostraré.

Es tan fácil ser coherente con lo que decimos... tan sólo hay que pasar las palabras a las acciones. No somos lo que pensamos o lo que decimos, somos lo que somos por cómo nos comportamos.

Las palabras son vacías y huecas y al final como se dice se las lleva el viento, por eso a mí cuando digo algo me gusta escribirlo, de ese modo no sólo no puedo negar lo dicho si no que me queda constancia para mí misma de qué es lo que debo de hacer para no defraudarme y si flaqueo en algún momento para recordarme mis propósitos y qué es lo que debo de hacer para que no caigan mis palabras en el olvido, me recuerdan que debo de actuar y así comprometerme con lo dicho pasando a hacer realidad con mis acciones lo que me he propuesto o he prometido.

Me gusta cumplir con lo que digo, aunque haya ocasiones que sea imposible, entonces me tocará rectificar y pedir perdón si ocurriera.

Uno de mis propósitos no es prometer si no demostrar, y me gusta que así me cumplan.

¿A quién no le gustan las palabras bonitas? A ver quién dice que no... pero yo prefiero las buenas acciones que son las que se convierten en realidad.


Se lo pedimos a los políticos que no hacen nada más que llenarnos los oídos de vanas ideas para que nos inclinemos hacia sus ideologías y les apoyemos en sus intereses y después pasa lo que pasa que todo se queda en el aire y ya no creemos en nada. Pues empecemos nosotros mismos a actuar como queremos que lo hagan los demás, eduquemos a nuestros hijos en la coherencia de lo que decimos y lo que hacemos, porque las cosas deben de tener una base y si esa base no es segura y se tambalea jamás podremos construir el edificio. Enseñemos con el ejemplo independientemente de que el resto del mundo vaya o no en contracorriente.


Todos fallamos, todos nos derrumbamos, pero igual que caemos tenemos la capacidad de volver a levantarnos, y repetirnos a nosotros mismos, "lo demostraré" nos hace fuertes en todos los sentidos.

Y es que todos somos humanos y tenemos nuestras debilidades, pero también tenemos la cualidad de ser fuertes y esa capacidad la tenemos dentro de nosotros mismos.

Como digo siempre: "Espejo" Coloquémonos delante del espejo y repitámonos la frase de este post, porque todo se construye desde los cimientos y esos somos nosotros mismos.


lunes, 25 de enero de 2016

¿Querer es poder?

    Para llegar a hacer algo lo primero es querer y después poder. Siempre dicen que querer es poder, pero quien afirma tal cosa nunca se encontró en la tesitura de que aún queriendo, con todas las ganas existentes, le es imposible avanzar y caminar hacia delante. Quien hace tal afirmación, no se da cuenta de que las circunstancias de cada cual no son las mismas, que hay muchos condicionantes alrededor de cada persona que hace que sea posible o no, que no son sólo motivos actuales, que también pudieran ser, como el económico, que ese siempre lo es, pero la mayoría de lo que te impide lograr el éxito radica en el miedo y ese puede ser provocado por cualquier cosa, desde lo vivido hoy hasta algo del pasado que ni siquiera recordamos.

    Las fobias y los miedos pueden ser infundadas sin motivo o tener una razón de ser, el problema es que ahí están y son los que nos impiden dar ese paso adelante para continuar el camino. El caso que por una razón u otra nos impiden "poder" por mucho que queramos.


    Hemos dicho que el primer paso para lograr una cosa es querer, pues bien, ahora nos tenemos que autoconvencer de que de verdad queremos ese algo, y eso se consigue a base de repetirnos una y mil veces, y las que sean necesarias de qué queremos con toda nuestra alma. Y no se trata de repetir como un lorito "Yo quiero, yo quiero, yo quiero..." que también, pero cuando ya hemos escuchado varias veces nuestro disco rayado de "yo quiero" pasamos a la fase de visualizar qué haríamos para conseguir lo que queremos, muuuuuchas veces, de una manera y de otra. Después visualizar el final, pero también esos primeros pasos que daríamos para poder llegar.


    Sin que nos demos cuenta, van llegando oportunidades para dar ese paso adelante, veremos como algunas se nos pasan y volveremos a caer en ese círculo vicioso de caer en el abismo, pero ahí estamos nosotros para volver a levantarnos y dar otro paso. Nadie anduvo sin caer un montón de veces y al final todos echamos a correr. Pues esto es igual, aunque tropecemos hay que levantarse y continuar de nuevo, y tras un pie va el otro, y llega el momento en que sin darnos cuenta caminamos. El miedo no desaparece, nos acompaña, pero tampoco es malo, nos hace precavidos, lo que se trata de lograr es de que no nos condicione tanto como para hacer que nos encerremos en la tonta idea de que no podemos. 


    Y una vez que subimos el primer escalón, vamos a por el siguiente y el siguiente y de ahí hasta donde nosotros queramos llegar... "¡Hasta el infinito y más allá!"



sábado, 23 de enero de 2016

Una breve historia

Una de esas tontas ideas que me dan por escribir aunque no tengan sentido:
Al lobo le enseñaron a usar el corazón, se asustó tanto que volvió al bosque a refugiarse allá donde creía que era feliz. Comenzó a sentir cosas que tenía olvidadas pero el temor le hizo buscar la comodidad de lo conocido. Cuando perdió la oportunidad que se le brindó quiso de nuevo volver a probar suerte y ya no supo como hacerlo. Aunque siempre se creyó valiente porque hacía lo que quería no se daba cuenta de que lo era porque no sentía. Deseaba pero no sentía, ya que cuando lo hacía se volvía débil al no saber controlar esa situación, no se dejaba llevar como presumía porque si lo hubiera hecho tal vez y sólo tal vez hubiera encontrado lo que tanto ansiaba sin saberlo. Y ahora anda perdido y continuará estándolo si sigue negándose a arriesgar, si sigue temiendo los sentimientos más allá del deseo.
Desear no es querer, querer no es amar, pero si amas lo que quieres tienes lo que deseas.
Moraleja: No dejéis pasar una oportunidad por muy loca que parezca u os asuste, tal vez os haga felices, verdaderamente felices. ¡Arriesgaros!

jueves, 21 de enero de 2016

Se puede.

    Parece una tontería, sobretodo cuando estamos pasando un mal momento, pero precisamente repetirselo una y otra vez cuando no nos encontramos bien es algo que nos hace salir adelante, el poder de la palabra es muy importante, el poder de cuando la escuchamos más, y si es de nuestra propia voz tiene una gran potencia, hace que nos lo creamos y que tengamos la fuerza suficiente para continuar. 

    Así que no dejéis de repetiros el "Yo puedo" y seguid teniendo fe.

    Feliz día.

miércoles, 20 de enero de 2016

Cuidado con la intensidad de los sentimientos.

Si os paráis a pensar, todos los sentimientos son un vicio, todo lo que se cultiva, riega y se cuida acaba creciéndo y haciéndose más grande. Si estamos tristes o irascibles y no hacemos algo por salir de esa situación, la pelota se va haciendo más grande y cada vez nos es más difícil desliarla, lo mismo ocurre cuando somos egoístas o celosos, pero no sólo nos pasa con los sentimientos negativos, 
también ocurre con los positivos, cuando sentimos o damos amor tenemos la necesidad de dar más.

Con todo hay que tener medida, pero cuando se trata de algo que no es bueno para nosotros, debemos de romper esa situación aunque sea con un pensamiento positivo que haga dudar a todo ese vicio que hemos cogido de comportarnos como un hámster en su jaula.

Así que a cambiar de rumbo cuando no nos conviene o hacemos mal a otros.

¡Respirar profundo y a por la felicidad!

¡Besos!