Es tan fácil ser coherente con lo que decimos... tan sólo hay que pasar las palabras a las acciones. No somos lo que pensamos o lo que decimos, somos lo que somos por cómo nos comportamos.
Las palabras son vacías y huecas y al final como se dice se las lleva el viento, por eso a mí cuando digo algo me gusta escribirlo, de ese modo no sólo no puedo negar lo dicho si no que me queda constancia para mí misma de qué es lo que debo de hacer para no defraudarme y si flaqueo en algún momento para recordarme mis propósitos y qué es lo que debo de hacer para que no caigan mis palabras en el olvido, me recuerdan que debo de actuar y así comprometerme con lo dicho pasando a hacer realidad con mis acciones lo que me he propuesto o he prometido.
Las palabras son vacías y huecas y al final como se dice se las lleva el viento, por eso a mí cuando digo algo me gusta escribirlo, de ese modo no sólo no puedo negar lo dicho si no que me queda constancia para mí misma de qué es lo que debo de hacer para no defraudarme y si flaqueo en algún momento para recordarme mis propósitos y qué es lo que debo de hacer para que no caigan mis palabras en el olvido, me recuerdan que debo de actuar y así comprometerme con lo dicho pasando a hacer realidad con mis acciones lo que me he propuesto o he prometido.
Me gusta cumplir con lo que digo, aunque haya ocasiones que sea imposible, entonces me tocará rectificar y pedir perdón si ocurriera.
Uno de mis propósitos no es prometer si no demostrar, y me gusta que así me cumplan.
¿A quién no le gustan las palabras bonitas? A ver quién dice que no... pero yo prefiero las buenas acciones que son las que se convierten en realidad.
¿A quién no le gustan las palabras bonitas? A ver quién dice que no... pero yo prefiero las buenas acciones que son las que se convierten en realidad.
Se lo pedimos a los políticos que no hacen nada más que llenarnos los oídos de vanas ideas para que nos inclinemos hacia sus ideologías y les apoyemos en sus intereses y después pasa lo que pasa que todo se queda en el aire y ya no creemos en nada. Pues empecemos nosotros mismos a actuar como queremos que lo hagan los demás, eduquemos a nuestros hijos en la coherencia de lo que decimos y lo que hacemos, porque las cosas deben de tener una base y si esa base no es segura y se tambalea jamás podremos construir el edificio. Enseñemos con el ejemplo independientemente de que el resto del mundo vaya o no en contracorriente.
Todos fallamos, todos nos derrumbamos, pero igual que caemos tenemos la capacidad de volver a levantarnos, y repetirnos a nosotros mismos, "lo demostraré" nos hace fuertes en todos los sentidos.
Y es que todos somos humanos y tenemos nuestras debilidades, pero también tenemos la cualidad de ser fuertes y esa capacidad la tenemos dentro de nosotros mismos.
Como digo siempre: "Espejo" Coloquémonos delante del espejo y repitámonos la frase de este post, porque todo se construye desde los cimientos y esos somos nosotros mismos.

