Este fin de semana han sido las fiestas de la juventud en mi pueblo (desde hace unos cuantos años se celebran el último fin de semana de octubre) y, como es costumbre, el domingo se celebra una comida popular que preparan en un gran caldero.
Hay mucha gente que participa en su elaboración, para que se pueda llevar a cabo. Y mucha más gente que se anima a degustarla y a disfrutar todos juntos.
Se prepara un gran calderete o como dicen aquí un rancho.
Este año, para sorpresa de todos los comensales ha habido un ingrediente diferente al de cualquier año. Yo comía con la familia, y no iba a probarlo, tenía una pinta estupenda, pero tras el último ingrediente añadido a la cocción, ni se me hubiera ocurrido hacer cola para llenar mi plato.
Y ahí es donde voy con el título de esta entrada en el blog,
¿Os imagináis cuál ha podido ser ese ingrediente nuevo por el que ni loca lo hubiera probado?
Llamarme escrupulosa si queréis, pero tras la incredulidad, me ha venido la preocupación y tras esta de nuevo la incredulidad... Y os explico...
Estábamos tomando algo en uno de los bares de la plaza del pueblo cuando ha entrado mi pequeña diciéndonos que uno se había tirado dentro del caldero (recién apagado y con el agua todavía hirviendo). Cosa que no nos hemos creído, pero que nos ha hecho pensar que alguien había caído al remover el guiso. Pero no... lo que contaba mi hija ¡¡¡era cierto!!! Salío por su propio pie, pero le salían las ampollas por momentos, por supuesto, se lo han llevado al hospital a la unidad de quemados de Zaragoza ( no sé en qué ha acabado el joven, supongo que mañana me enteraré).
Y, de nuevo me ha llegado la incredulidad, cuando he visto a todo el mundo haciendo cola para ir a comer tan ricamente...
Allá cada cual... pero sabiendo que ha entrado una persona en el guiso (algo que ya me ha echado para atrás), junto con la ropa sucia y sudada de toda la noche anterior, y sus zapatillas que podían llevar cualquier cosa pegada del suelo, como las (y perdón por la expresión) mierdas de vaca que había por toda la calle del encierro... pues ¿qué queréis que os diga? Ni yo hubiera comido ni a mis hijos les hubiera dado a comer. Ni sé qué podíamos coger tras semejante ágape...
¿Qué hubierais hecho vosotros?
De unos cuantos ya sé la respuesta, ya que lo habéis disfrutado. Y yo con este escrito os he dejado la mía.
Lo dicho, cada cual somos diferentes y actuamos de manera distinta. Tal vez sea rarita, pero soy así, ¡qué le voy a hacer!
¡Besicos!
puagggg ni loca como yo!!
ResponderEliminarMe alegra ver que no soy tan rarita, pues... ;)
EliminarA mi también me da cosa... y eso que me encanta The walking dead, jajaja
ResponderEliminarPor cierto, le he pasado el enlace a un amigo de mi pueblo que puso el enlace en el Heraldo de Aragón sobre el tema, pero en el que obvian lo del reparto posterior del rancho
Imagino... no tuvieron reparo en comer, y en cambio ha habido reparo al dar la noticia completa... ;)
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